La Visitación Explicada por San Ambrosio

enero 19, 2023 Por soplodebendicion

Por aquellos días levantándose Maria, se dirigió presurosa a la montaña, a una ciudad de Judá , y entro en la casa de Zacarías y saludo a Isabel.

Es normal que todos los que quieren ser creídos corroboren las razones que les den crédito. También el ángel que anunciaba los misterios, para inducir a creer por un hecho, ha anunciado a Maria, una virgen, la maternidad de una esposa anciana y estéril , mostrando de este modo que Dios puede hacer todo cuanto le agrada. Desde que oyó esto Maria, no como incrédula del oráculo, ni como insegura del anuncio, ni como dudosa del hecho, sino alegre en su deseo, para cumplir un piadoso deber, presurosa por el gozo, se dirigió hacia la montaña. Llena de Dios. ¿Podía ella no elevarse presurosa hacia las alturas? Los cálculos lentos son extraños a la gracia del Espíritu Santo. » Bendita tu eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre.¿Y de donde a mi que la Madre de mi Señor venga a visitarme?».

El Espíritu Santo conocía su palabra y no la olvida jamás, y la profecía se realiza no solo en los hechos milagrosos, sino en todo el rigor y propiedad de los términos. ¿Cuál es este fruto del vientre, sino Aquel del que se ha dicho: He aquí que el Señor da por herencia a los hijos, recompensa del fruto del seno? Es decir , la herencia del Señor son los hijos precio de este fruto que nació de Maria.

El es el fruto del vientre, la flor de la raíz, de la cual profetizo Isaías al decir: Saldrá una vara de la raíz de Jesé , y la flor brotara de la raíz; la raíz es la raza judía ; el tallo Maria; la flor Maria, Cristo, que, como el fruto del buen árbol, según nuestros progresos en la virtud, ahora florece, ahora fructifica en nosotros, ahora renace por la resurrección del cuerpo.

«¿Y de donde que la madre de mi Señor venga a mi?». No habla como una ignorante- sabia ella que existía la gracia y la operación del Espíritu Santo, para que la madre del profeta fuese saludada por la madre del Señor para provecho de su hijo-, sino que ella reconocía que es esto el resultado, no de un merito humano, sino de la gracia divina. Dice así: ¿De donde a mi?, es decir, ¿Qué felicidad me llega que la madre de mi Señor viene a mi? Yo reconozco que no tengo nada que esto exija. ¿De donde a mi? ¿Por qué justicia, porque acciones, por que méritos? No son diligencias acostumbradas que la Madre de mi Señor venga a mi. Yo presiento el milagro, reconozco el misterio: la Madre del Señor esta fecundada del Verbo llena de Dios. ‘Porque he aquí que, como sonó la voz de tu salutación en mis oídos, dio saltos de alborozo el niño en mi seno. Y dichosa tu que has creído’.

Observas que Maria no dudo, sino que creyó, y por eso ha conseguido el fruto de la fe. Bienaventurada tu, dice que has creído. ¡Mas también somos bienaventurados nosotros que hemos oído y creído!, pues toda alma que cree, concibe y engendra la palabra de Dios y reconoce sus obras. Que en todos resida el alma de Maria para glorificar al Señor, que en todos resida el Espíritu de Maria para exultar en Dios. Si corporalmente no hay mas que una Madre de Cristo, por la fe, Cristo es fruto de todos.

San Ambrosio,
Tratado sobre el Evangelio de San Lucas II 19. 24-26.