Los Buenos Modales

    Reflexión del programa #5 Dulces para Niños de todos los tiempos

Los buenos modales se aprenden y sobre todo se practican, porque el ejercicio constante de prácticas buenas, adecuadas, se trabajan desde casa y en familia. Cuando logramos en el día a día llevar a cabo conductas sanas y agradables es muy probable que también estemos generando un ecosistema familiar estable en donde cada integrante se sentirá seguro y tranquilo. Ser cordial, atento, saludar, pedir disculpas, dar las gracias; nos enseña a ser empáticos, y pedir las cosas de una manera amable habla a su vez del trabajo interno que cada uno debe hacer para superar algunas molestias y dificultades poniendo en práctica la tolerancia. Sin desestimar que hay cosas que a cada uno le molesta y las dificultades diarias, podemos expresarnos sin hacer daño a los demás y sin faltar a nuestros principios.

Porque el equilibrio de gestionar adecuadamente nuestros sentimientos se hace a la par del ejercicio de buenos modales. Cuando los niños son pequeños se necesita de buenos guías que enseñen con ejemplos y no tanto con sermones vacíos de acción, porque el niño aprende mas por lo que ve que por lo que escucha.

Los gestos, miradas, acciones y palabras forman esos buenos modales que tenemos que trasmitir y enseñar. Es un proceso que lleva su tiempo, requiere de voluntad, aprender a ser educados en valores y modales de una manera natural y no exigida o exagerada. Pero con la seguridad que la gratificación es realmente notoria y sobre todo nos encamina en ese ser autentico y feliz que queremos llegar a ser.

Laura Videla

Coordinadora Programación Infantil

Soplo de Bendición Medio Digital Catolico