Comunicación y conexión con los niños

Reflexión programa 3 # Dulces para niños de todos los Tiempos#

No basta hablar para comunicarse, no alcanza comunicarse para conectar, va más allá de eso…

No es solo estar con nuestros niños, es entender lo que les pasa y guiarlos. Es sincronizar y crear un vinculo fuerte, armonioso y lo más estable posible. Aunque esto no nos garantiza que no vayan haber dificultades, es todo lo contrario; es lograr construir un puente de corazón a corazón, en donde cada uno se sienta seguro, aceptado, amado y respetado para poder sobrellevar los vaivenes de la vida.

Pero todo intento en la comunicación es válido y más cuando en eso ponemos todo nuestro amor, paciencia y empatía… porque no siempre logramos una conexión real y profunda con los pequeños, porque seguramente la rapidez en la que nos sumergimos cada día nos hace olvidar que esos pasos pequeños necesitan tiempo, comprensión y acompañamiento. Tal vez nos olvidamos que alguna vez nosotros, también fuimos niños… y no se trata de ser perfectos, se trata de nunca dejar de intentar crear un arcoíris entre nosotros y los niños. Porque cada amanecer es una nueva oportunidad.

Esas manitos necesitan sentir seguridad, sentir que todo lo que hagan no será minimizado, despreciado o desvalorizado… necesitan que confiemos en ellos para que sean ellos los que se sientan seguros de sí mismos… necesitan una palabra que los impulse a seguir soñando… necesitan momentos mágicos compartidos para crear buenos recuerdos… necesitan que alimentemos sus curiosidades y potencialidades… necesitan que los ayudemos a descubrir sus talentos y virtudes… necesitan que les demos alas para aprender a volar.

Ellos no necesitan adultos perfectos, necesitan guías amorosos, comprensibles y respetuosos de sus tiempos, capaces de dar el ejemplo con la humildad y mucha perseverancia.

Ellos necesitan que dejemos de correr y caminemos juntos de la mano…

Seguramente primero deberíamos aprender a perdonarnos; solo cuando nos amamos podemos amar a otros, perdonarnos porque tal vez no fuimos lo que queríamos, perdonarnos de habernos hecho daño o permitir que nos hicieran daño y aceptar; las circunstancias de la vida , aceptarnos tal y como somos y aceptar que también nuestros hijos no son perfectos, porque no tienen que ser perfectos … tienen que ser felices!!!.

Laura Videla

Coordinadora Espacio Infantil

Medio Digital Católico